QUE ES EL HUERTO

Un huerto es un cultivo de regadío, muy frecuente en las vegas de los ríos por ser un tipo de agricultura que requiere riego abundante, aunque el sistema de riego por goteo, muy apropiado en las parcelas de horticultura, economiza una enorme cantidad de agua.

EL HUERTO Y SUS ENEMIGOS

Los principales cultivos de las huertas suelen ser las hortalizas, verduras, legumbres y, a veces, árboles frutales. Suelen recibir por ello el nombre genérico de cultivos hortícolas.
En el campo se pueden observar sembradíos de hortalizas: zanahorias, papas, repollo, entre otras. Los sembradíos que no ocupan espacios muy grandes se llaman huertos y los sembradíos en terrenos mucho más grandes se llaman huertas.
El bachaco es el mayor enemigo del huerto, porque, usando sus fuertes mandíbulas, deshoja arbustos y corta los tallos de las plantas pequeñas que luego se secan. Se combate con sustancias venenosas e inundado sus cuevas con agua.
El uso de la fumigación es muy común, aunque es importante saber que cuando se fumiga un huerto o sembradío, no se puede cosechar inmediatamente después, pues los alimentos estarán contaminados con los químicos de la fumigación.
También hay otros enemigos del huerto, como las orugas de muchas mariposas, que perjudican gravemente los cultivos, ya que ellos comen hojas tiernas. También podemos mencionar los grillos, los conejos, las gallinas y otros animales domésticos.

PROCEDIMIENTOS
¿Qué necesitamos y qué tenemos para hacer un huerto?
Lo primero que debemos plantearnos es si disponemos de los requisitos mínimos que nos permitan desarrollar nuestro huerto con unas mínimas garantías.
¿Disponemos de terreno llano? ¿De cuanta superficie podemos disponer? ¿Disponemos de agua suficiente durante todo el año? ¿De cuánto tiempo disponemos para dedicar al huerto familiar?. Todas estas preguntas y cuestiones se deben plantear antes de empezar. Plantearse todo esto a medio camino suele llevar al fracaso del huerto.
Cuando decidimos aventurarnos en la experiencia de cultivar un huerto familiar en el jardín debemos tener muy claro que es un camino con retorno. Si lo probamos y no nos convence siempre podemos reconvertir el huerto nuevamente en jardín.
La cantidad y calidad del agua de que dispongamos nos puede determinar tanto la extensión del huerto como los cultivos a desarrollar.
El tiempo de dedicación previsto también es básico, ya que nos podemos plantear un huerto activo durante todo el año o solo en las épocas en que tengamos mayor disponibilidad.
Estos tres factores: espacio, agua y tiempo son los que nos determinarán las medidas, los tipos de huerto y las épocas de cultivo preferente de nuestro huerto.
Se trata, pues, de encontrar nuestro huerto a nuestra justa medida, teniendo en cuenta lo dicho sobre el espacio, el tiempo y el agua disponibles.

En la preparación se debe realizar los siguientes pasos:
• Un terreno que nos ofrezca la familia que sea apto para el cultivo.
• Limpiar el terreno, eliminando cualquier material de desecho, piedras, maleza u otros.
• Labrar el terreno a unos 20 o 25 cm de profundidad.
• Desmoronar y triturar muy bien la tierra.
• Fertilizar el terreno preferiblemente con abono natural.
Después de que el terreno está preparado, se hacen sursos y se colocan en ellos las semillas previamente seleccionadas, dejando el espacio necesario entre ellas. Se deben investigar lo que necesita cada planta.
Regar con abundante agua, sin excederse, para favorecer los procesos de germinación y desarrollo. Este riego es preferible hacerlo, en horas de la tarde o en la mañana antes de que salga el sol.

Las herramientas que utilizamos para el trabajo del huerto son:
• Pala
• Azadón
• Pico
• Costales
• Machete
• Rastrillo
• Carretilla
• Manguera

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